A veces tan solo quiero dormir para poder soñarte si en el día no he logrado verte, eres mi más preciado y deseado sueño incluso si aún estás en mi vida. Eres ella, la mujer de mis sueños.
Pensaba en lo ridículo que era el amor, pensaba que simplemente era un chiste de mal gusto, pensaba que todo era una farsa y que en un mundo tan vil y cruel como éste no podría existir pero, luego vi tus ojos, vi tu sonrisa, vi tu esbelto cuerpo, vi tus manos, te vi a ti; en ese instante comprendí que a pesar de haber pensado todo lo anteriormente dicho, supe que tu fuiste hecha para mi, a mi medida y, los propósitos son claros, ser felices y aceptarnos el uno al otro, amarnos hasta el último segundo de aliento, de no dejarnos llevar por el orgullo o mal entendidos del momento, de disgustos o pensamientos macabros, de ser uno a pesar de la distancia, de apoyarnos y jamás dejarnos caer, de crecer, porque de eso se trata, de ti, de mi, de nosotros.