Saludos, comunidad de Hive.
Hoy voy a dar inicio a una serie de relatos cortos, protagonizados por Eva y Adán.
Este primer relato tiene como nudo un episodio ocurrido en Nueva York, la manzana de hierro.
Clarice tiene 18 años, es una niña genio, muy precoz intelectualmente. Estudia medicina y espera hacer un postgrado en psiquiatría, pues le apasiona la comprensión de la mente humana. Jesús tiene 22 años, estudia filosofía, da clases en un liceo. Ambos estudian en la Universidad Central de Venezuela.
Tienen tres años de novios. Con este viaje se plantean celebrar su estabilidad como pareja. Cuentan con el visto bueno y con el apoyo de sus respectivas familias. La idea que tienen es pasar 10 días en USA, hacer un poco de turismo, conocer lugares emblemáticos y visitar alguna exposición.
A pesar de la resistencia de Clarice de entrar por Florida, el vuelo se concreta de esta forma, pues resultaba más económico viajar de Caracas a Orlando que de Caracas a Nueva York.
Llegan a Orlando, el mismo día se trasladan a Nueva York en tren, el viaje en tren es largo pero les resulta entretenido. Una vez en su destino se acomodan en un pequeño hotel.
Todo sigue según lo planeado hasta que una noche del octavo día, tomándose unos tragos en un bar se topan con Eva-Eleonora.
Ella también es caraqueña, también ucevista y bueno que alegría, vamos a beber y vamos a bailar.
Adán-Jesús recordaba a Eleonora estudiante, de 25 años, que finalizaba su carrera en sociología y amiga de Clarice. Allí se entera de que el padre de Eleonora tenía dinero y de que poseían un apartamento en Manhattan.
Además de las coincidencias señaladas antes, los tres son buenos bailarines de salsa. Así que pronto están en la pista moviéndose al ritmo de la orquesta Colón, grupo local. Después de un rato de bailar y beber, beber y bailar en algún momento Eleonora susurra algo al oído de Clarice. Esta se empina para decirle a Adánjesús:
− Vámonos pa´l apartamento de Eleonora, sigamos la rumba allá.
Adán recuerda que camino del bar al apartamento oyó la expresión ménage à trois. No recuerda quien la pronunció primero, pero si recuerda que Clarice la repitió con picardía, mirándolo a los ojos… Él no dijo nada, sonrió y se inclino para besarla delicadamente en la boca.
En el apartamento tomaron ron y continuaron la fiesta. Al otro día,Clarice y Jesús volvieron a su hotel, descansaron. En la tarde pasearon por Central Park. No volvieron a ver a Eleonora.
Aunque todo parecía fluir normalmente, Adán-Jesús no podía sacarse de la cabeza lo que pasó en aquel apartamento.
Una semana después de estar en Caracas él se dispuso a abordar el asunto, y aprovecha la pregunta de Clarice
− ¿qué tienes?, ¿qué te pasa? ¡te veo pensativo!
Entonces lo soltó:
− Caímos en una trampa
− ¿ Quiénes ?¿ Cuándo?
− En nueva york eso fue una trampa, Eleonora lo que quería era cogerte y lo hizo,¡ lo logró!
− Epa, epa deja la paranoia, abre tu mente, por lo demás ¿cómo pudo planearlo?
− Y tú, tú estuviste allí y consentiste y participaste y no me vengas a decir ahora que te forzamos.
− Forzado, forzado no fui, mi anuencia fue un error y en cuanto a participación fui un sorprendido vouyer de un espectáculo lésbico cuasi pornográfico, las maneras en que ustedes se tragaron, se tocaron, me hicieron sentir distante. Avergonzado de ver, casi un intruso.
Clarice tenía una forma peculiar y aguda de expresarse utilizando las letras de canciones, en ese momento sintió urgencia de calmar la tempestad que está tomando cuerpo, respiró profundo y dijo:
Tranquilízate, relájate, mira la ola marina mira las vueltas que da, vamos a ver la ola marina vamos a ver la vuelta que da.
− Uno puede ver la ola marina que es de lo más natural, pero el surfing puede ser un deporte peligroso, especialmente para los novatos.
− ¿Tú me estás botando por esa singaita? ¿Estás celoso? ¿Envidioso o temeroso de que algo así vuelva a ocurrir?
− Eso no volverá a pasar! Al menos conmigo
− Abre tu mente yo debuté contigo, menos mal que el experimentado eres tú, yo soy una carajita que conoció el sexo contigo ¿dime estas terminando conmigo?
Su mirada se volvió triste y casi rompe en llanto…
− No, no hemos terminado y tampoco hemos terminado de conversar sobre esto, la abrazó y permanecieron en silencio.
Te pasaste de maraca,Ramón.
Tremendo cuento.
Lo de la ola marina, genial.
Para mi gusto me hubiese gustado ver alguna escenita caliente, me quedé picao.
Ese es un cuento ganador de concursos.
Felicitaciones mi pana.
Gracias,@acostacazorla por leer y comentar, si te pica ráscate no hay de otra, pero es necesario dejar que la imaginación de los lectores, complete los cuadros.
Me gustó mucho este relato de dos Evas y un Adán, @ramonochoag.
Has tenido una idea que, de seguro, logrará la atención de nosotros, tus lectores.
Espero la próxima entrega para seguir disfrutando estas historias llenas de picardía y salsa.
Adelante. Un abrazo.
Gracias @oacevedo, está muy bueno eso de dos evas y un adán.