Desde muy pequeña he tenido una gran admiración por las mascotas, sobre todo los perros y gatos. No había tenido la oportunidad de criar y cuidar a un perro.
En junio del 2011 pasando por un pet shop vi un hermoso poodle y entre a la tienda. El perrito no me quitaba la mirada de encima y me decidí a adoptarlo.

Al principio lo lleve a todas sus consultas veterinarias necesarias y él iba conmigo a todos lados e incluso le hice un bolso estilo pañalera con todo lo necesario. En septiembre del mismo año me dieron la noticia que iba a tener un bebe y mi emoción crece. En ese momento mi perro se apego más a mi y me trataba de cuidar.
Cuando nació la niña, el perro estaba como celoso pero a la vez feliz, tal vez porque no tenía el mismo tiempo para compartir con él. A medida que pasaba el tiempo el perro y la niña establecieron una gran amistad.
Hoy en día son grandes amigos aunque ya es un perro adulto de 10 años aún brinca, juega y se divierte en familia. Él ha ido a visitar muchos lugares de Venezuela con nosotros y ha sido un perro feliz. Ojalá Dios me permita compartir con él muchos años más junto a mi familia.

Puedo afirmar que una mascota cambia la vida. Aprendemos a que una amistad incondicional puede venir de ese pequeño amigo peludo de cuatro paticas que esta en nuestros hogares y estoy segura de que si algún día mi vida estuviera en riesgo mi querido oso me salvaría aunque él pierda la suya.

En un hogar nunca debería faltar un perro y cuando ya no esté a mi lado sin pensarlo buscaría tener otro.
que lindo, parece un peluchito!
Que hermoso oso