
Siempre he tenido buena memoria, o al menos una buena selectividad. Creo haberlo mencionado en otra oportunidad, aunque sinceramente no estoy seguro de ello. Lo concreto es que recuerdo las cosas que quiero recordar y desecho otras que mi mente cataloga como fútiles, etéreas e inservibles.
Lo cierto es que probablemente gracias a mi natural inclinación por las letras, recuerdo una buena cantidad de poesías, versos, canciones y párrafos de libros, aunque los haya leído un buen tiempo atrás.
Dentro de esa especie de biblioteca mental, hay varios poemas y versos que aprendí en los últimos años de la escuela primaria y primeros de la secundaria, como por ejemplo algunos de José Hernández, Sor Juana Inés de la Cruz, Pedro Calderón de la Barca, Baldomero Fernández Moreno y varios más.
Respecto al sacerdote y escritor español, su obra, pensada para el teatro y a la que puso por nombre "La vida es sueño", tuvo un gran impacto en mi vida adolescente, aun hoy, luego de más de 50 años recuerdo varios de los pasajes, de allí tomé prestado el título de esta nota que en España tiene un significado y un uso profundo, tanto como la gran obra de Calderón.

Calderón de la Barca pretendió significar en aquella obra de teatro que la vida puede ser en gran parte una ilusión y que nuestras experiencias personales pueden rodearse de un halo de fantasía donde nos cueste diferenciar lo imaginario de la realidad.
Todo esto viene a cuento sobre que anoche soñé que mi equipo favorito Gimnasia y Esgrima de La Plata ganaba los 10 primeros partidos del campeonato y allí me desperté sin saber si este singular evento ocurriría en el próximo torneo que comenzará hacia el final de este verano o algún otro en el futuro. Sí estoy seguro de que no era un sueño sobre una realidad pasada, aunque creo que alguna vez el equipo platense ha ganado 10 partidos consecutivos o una cifra parecida, pero fue allá lejos y hace tiempo.
Seguramente recuerdo el particular sueño porque desperté abruptamente, por un ruido de la calle, cuando aún lo estaba desarrollando. Por supuesto, quedó en un misterio irresoluto ya que no hubo conclusión, ni buena ni mala.
Quizás mi loca fantasía de una calurosa noche de verano se deba a la frustración por que mi equipo favorito no ha podido dar la talla y se quedó sin nada en las semifinales, justamente ante nuestro más acérrimo contrincante, Estudiantes de la Plata, quien, para extender aún más el dolor de la derrota, se quedó luego con el campeonato; por si todo esto no alcanzara, en la tarde de ayer venció al campeón del torneo apertura, el club atlético Platense, para quedarse con el trofeo de campeones. Dolor sobre dolor.

Ahora que lo veo plasmado en la escritura, quizás el nombre de ese club pueda llevar a confusión a los lectores que se han aguantado mi perorata sin mayor sentido y llegado hasta aquí. El club Platense, que fue campeón de la primera división del fútbol argentino por primera vez en su historia este año que está por concluir, no debe su nombre ni tiene relación con la ciudad de La Plata, sino que su denominación está ligada a algunos hechos simpáticos y anecdóticos que provocaron su fundación. Según cuenta la leyenda, un grupo de amigos ganaron una importante suma de dinero al apostar por un caballo con escasas posibilidades de triunfo, el zaino se llamaba Gay Simon y el stud propietario del mismo: Platense; con el dinero obtenido como resultado de la apuesta pudieron comprar los elementos necesarios como para conformar un club de fútbol al que pusieron por nombre el de las caballerizas, corría el año 1905 y los jóvenes fundadores eran vecinos del barrio de Recoleta, en plena Capital Federal de la Argentina.
Volviendo a mi sueño, tal como plantea la obra cumbre de Calderón de la Barca, la fantasía y el velado anhelo me hicieron reflexionar sobre la comprensión del mundo futbolístico que me rodea, mi sufrimiento por esa esperanza que se renueva constantemente pero que nunca se concreta, sobre si ese sueño ha sido solamente eso, un sueño al que trato de buscar un sentido en un mundo caótico e impredecible.
Dreams are just dreams
I've always had a good memory, or at least a good selective one. I think I've mentioned this before, though I'm not entirely sure. The point is, I remember the things I want to remember and discard others that my mind categorizes as futile, ethereal, and useless.
The truth is, probably thanks to my natural inclination towards literature, I remember a good number of poems, verses, songs, and passages from books, even if I read them quite some time ago.
Within this sort of mental library, there are several poems and verses that I learned in the last years of elementary school and the first years of high school, such as some by José Hernández, Sor Juana Inés de la Cruz, Pedro Calderón de la Barca, Baldomero Fernández Moreno, and several others.
Regarding the Spanish priest and writer, his play, written for the theater and titled "Life Is a Dream," had a profound impact on my teenage years. Even today, more than 50 years later, I remember several passages. It's from this play that I borrowed the title of this piece, which in Spain has a deep meaning and usage, much like Calderón's great work.
In that play, Calderón de la Barca intended to convey that life can be largely an illusion and that our personal experiences can be shrouded in a halo of fantasy, making it difficult to distinguish the imaginary from reality.
All this is relevant because last night I dreamt that my favorite team, Gimnasia y Esgrima de La Plata, won the first 10 matches of the championship, and I woke up wondering if this singular event would happen in the next tournament, which will begin toward the end of this summer, or in some other tournament in the future. I am certain, however, that it wasn't a dream about a past event, although I believe that the La Plata team has won 10 consecutive matches or a similar number before, but it was a long time ago.
I probably remember the peculiar dream because I woke up abruptly to a noise from the street while I was still having it. Of course, it remained a mystery since there was no conclusion, neither good nor bad.
Perhaps my crazy fantasy on a hot summer night stems from the frustration that my favorite team couldn't live up to expectations and came away empty-handed in the semifinals, precisely against our fiercest rival, Estudiantes de La Plata, who, to further prolong the pain of defeat, then went on to win the championship; as if all this weren't enough, yesterday afternoon they beat the opening tournament champion, Club Atlético Platense, to take the championship trophy. Pain upon pain.
Now that I see it written down, perhaps the name of that club might confuse readers who have endured my rather pointless rant and made it this far. Platense, the club that won the Argentine First Division championship for the first time in its history this past year, owes its name to, and has no connection to, the city of La Plata. Instead, its name is linked to some charming and anecdotal events that led to its founding. Legend has it that a group of friends won a significant sum of money betting on a horse with little chance of winning. The chestnut horse was named Gay Simon, and the stud farm that owned it was called Platense. With the winnings, they were able to buy the necessary equipment to form a football club, which they named after the stables. The year was 1905, and the young founders were residents of the Recoleta neighborhood in the heart of Buenos Aires, Argentina.
Returning to my dream, as Calderón de la Barca's masterpiece suggests, fantasy and veiled longing made me reflect on my understanding of the football world around me, my suffering because of that hope that is constantly renewed but never realized, and whether that dream has been just that, a dream to which I try to find meaning in a chaotic and unpredictable world.
Héctor Gugliermo
@hosgug
Algunos de los autores mencionados por usted son de mis preferidos, cómo el propio Calderón de la Barca y Sor Juana Inés de la Cruz. En el caso de esta última me encantan sus rejuegos literarios en el que muchas veces juega con las palabras para dar dejar mensajes importantes. Recuerdo que si mal no recuerdo a ese rejuego de palabras se le conoce como recruécano,.en el que uno de sus más importantes es aquel que dice: "Vale más perder un minuto en la vida que perder la vida en un minuto.
Es verdad que es difícil alimentarnos de sueños, pero, la vida sin sueños no es vida y al final, soñar no cuesta nada.
Ojalá ese sueño se convierta en realidad para bien suyo y de los seguidores de su equipo. Feliz domingo. Salud y saludos.
Muchas gracias amigo @tonyes, de Sor Juana recuerdo eso de “ hombres necios que acusáis a la mujer sin Razón”.
Saludos
Felicidades a Usted y su equipo.
Entre tan loados autores y aficionados a la pelota, vino a mi memoria un cuento de Anthony de Mello, donde unos aficionados al futbol se encuentran con Jesucristo y se lo llevan a ver un partido en el estadio y le explican la mecánica del juego. Cuando el equipo de los aficionados mete el primer gol, Jesús aplaude con entusiasmo, cuando a los pocos minutos es el otro equipo quien marca gol, Jesús se levanta y aplaude con igual entusiasmo. Todos a su alrededor lo miran con asombro.
Todos, en silencio, escuchan la explicación: Tranquilos, es que él es ateo.
Feliz Navidad.
Jajaja. Excelente!!