
En ocasiones la tranquilidad parece artificial. Solo una idea que nos hacemos creer para no llegar a la locura. He tenido sueños de verdadera tensión, donde se puede dormir tan solo unas cuatro horas antes de que le toque a mi grupo la vigilancia. Ya saben, los ladrones, las jaurias de perros salvajes o peor los grupos armados que aún sueñan con restablecer el orden. Afortunadamente a nosotros nos tocó atrincherarnos en el laboratorio.
Laboratorio del sueño unidad Tequetetan. Nadie iba a sospechas que entre las montañas se hicieran estudios del sueño, pero aquí estamos, cuidando a la gente que duerme eternamente mientras la guerra sigue.
-Es usted Saulos, verdad-
-Si, soy yo-
-Los estudios revelan que es usted onirinauta. Y de alto rango según veo-
-Si, siempre lo he sido-
-Le voy a pedir que deje su puesto y me acompañe-
-Lo siento, pero mi puesto no pude quedarse solo-
-Lo se, por eso he traído a alguien para relevarlo-
Sin más que decir, le entregué mi arma y mi equipo al sujeto enorme que la acompañaba y la seguí al laboratorio-
Historia corta y fotografía
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