
Comienza un nuevo año y no encuentro mejor momento que este, para dedicarle más tiempo a los chicos de casa y a la inocencia que vive dentro de nosotros.
Para y por mi niña, para los niños de vosotros, para mis pequeños pacientes, y claro, para todos nosotros, desde hoy les compartiré relatos, historias de sueños, cuentos y más...
Gracias de antemano, por aceptar volar junto a mi.

UNA MORDIDA A LA LUNA
La gata malcriada de los Martínez se ha comido un pedazo de la luna, le ha mordido un trozo. Ahora la luna es solo media luna y no resplandece igual.
La gata de los Martínez es una gata malcriada, comelunas, y eso en todas las constituciones, en todos los rincones del mundo, es una gran fechoría, un desvarío, una injusticia. Con los dientes afuera y las garras al descubierto se ha lanzado sobre la ventana y ¡saaas!… Se ha cenado la luna como un café con leche.
Maúlla la gata bribona, la gata taimada, feliz con su estómago lleno en el travesaño del ventanal. Se ha robado un pedacito de mi noche, el farolito encendido de mis madrugadas.
La gata de los Martínez se asoma risueña a la ventana. Yo le miro los bigotes blancos, salpicados, repletos de azúcar. Yo le miro la lengua criminal cuando la saca. ¡Gata relamida y ladrona!
La luna, seguramente es un terrón gigante de caramelo, un requesón descomunal o un pastel de hojaldre con crema batida y nata, pero ahora sólo una línea blanca se asoma en lo oscuro del cielo, ya no hay azúcar, ni queso ni crema batida junto a las estrellas.
Al pasar por su casa no saludo a la gata de los Martínez, y tampoco a los Martínez por tener esa gata glotona y pícara en su hogar. La recogieron del basurero un domingo de ramos y desde entonces yo cruzo la acera, giro la cara para no ser acusada de cómplice de sus maldades.
Sólo existe una razón por la que no la he buscado para darle su merecido. Sucede que una vez al mes, a mi luna le crece nuevamente lo que la gata le mordisqueó. Se vuelve grande, llena, henchida y yo me quedo mirando el terrón gigantesco de caramelo como a quien solo le basta su redondez.
¡Ay, mi farolito encendido! ¡Ay, mi pedacito de noche!

Copyright © Yadira Troche Nerey 2026. Todos los derechos reservados

✨ ¡𝑮𝒓𝒂𝒄𝒊𝒂𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝒍𝒆𝒆𝒓! ✨
𝑺𝒊 𝒂ú𝒏 𝒏𝒐 𝒎𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒆𝒔: 𝒔𝒐𝒚 𝒏𝒆𝒖𝒓ó𝒍𝒐𝒈𝒂 𝒚 𝒆𝒔𝒄𝒓𝒊𝒕𝒐𝒓𝒂 𝒄𝒖𝒃𝒂𝒏𝒂, 𝒎𝒂𝒅𝒓𝒆, 𝒎𝒖𝒋𝒆𝒓 𝒚 𝒔𝒐ñ𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒏𝒄𝒐𝒏𝒕𝒓ó 𝒆𝒏 𝑯𝒊𝒗𝒆 𝒖𝒏 𝒉𝒆𝒓𝒎𝒐𝒔𝒐 𝒆𝒔𝒑𝒂𝒄𝒊𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒗𝒐𝒍𝒂𝒓.
𝑬𝒍 𝒕𝒆𝒙𝒕𝒐 𝒚 𝒍𝒂𝒔 𝒊𝒎á𝒈𝒆𝒏𝒆𝒔 𝒔𝒐𝒏 𝒅𝒆 𝒎𝒊 𝒂𝒖𝒕𝒐𝒓í𝒂, 100% 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒐𝒔 (𝒔𝒊𝒏 𝑰𝑨).
𝑩𝒂𝒏𝒏𝒆𝒓 𝒅𝒊𝒔𝒆ñ𝒂𝒅𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝑳𝒖𝒎𝒊𝒊.
¿𝑻𝒆 𝒈𝒖𝒔𝒕ó 𝒆𝒔𝒕𝒂 𝒑𝒖𝒃𝒍𝒊𝒄𝒂𝒄𝒊ó𝒏? 𝑽𝒐𝒕𝒂, 𝒄𝒐𝒎𝒆𝒏𝒕𝒂 𝒐 𝒓𝒆𝒃𝒍𝒐𝒈𝒖𝒆𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒂𝒚𝒖𝒅𝒂𝒓 𝒂 𝒅𝒆𝒔𝒑𝒍𝒆𝒈𝒂𝒓 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒔 𝒂𝒍𝒂𝒔. 💛
Que hermoso. Espero poder disfrutar de todo el libro. Éxitos.
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Un buen relato para deleitarse, es ameno, placentero, muy entretenida la historia de esa Gata de los Martinez, que glotona Esa señorita al comerse in pedazo de nuestra luna 😜😜😜
Que bello es esa historia, la imaginación compaginó de manera perfecta, con el terrón de azúcar, el hojaldre y el requeson les dieron sabor y emoción 🙌🙌🙌
Gracias por compartir tu historia 🥳🥳🥳
Un fuerte abrazo y besote grande 😘😘😘