Narcisos Rojos

pequeñas, fragantes
de suaves colores.
En la hierba alta
oculta a la mirada
te quedas silenciosa.
Y en tus pétalos,
fragante aroma
con pistilo estrellado.
¡Oh narciso! , ¡Oh narciso!
de tu flor me he impregnado
y tu aroma conmigo se ha quedado.
En el silencioso.
Natural paraje
donde las aves cantan vibrantes.
Tu aroma, ¡Oh narciso!
flor preciosa y delicada
de ti me he encantado.
Teñido en roja tinta
como si hubieses sangrado
y así nació la misteriosa vida.
Narciso, flor pequeña
estrella del prado
blanca pureza.
Y en la brisa,
de la primavera naciente
tu aroma danza.
Vuelan tus semillas
dejándose regar
a donde quiera que quieras estar.
Allí vas, ¡Oh narciso!
creando un manto de estrellas
en la verde tierra.
Y en mis manos
tu dulce estrella
roja y fragante.
Narciso rojo
extraño tesoro
que mis ojos observan.
Mientras el viento danza
queriendo abrazar tu esencia
y te aferras a esta tierra.
Tu tallo fino
cual delicado pincel
qué se pinta a la tierra con placer.
Y en mi mente
la idea ferviente
de protegerte.
¡Oh narciso!
Mi narciso
yo te he encontrado.
No me basta…
No me alcanza…
solo el observarte
Rojo, tan rojo
cual rubí precioso
digno de ser mi tesoro.
Con mis manos torpes
y algo frías
sujeto el pincel qué te da vida.
Y en un arranque de egoísmo,
desdén y capricho
empuño mi mano endurecida.
Te observo, desvalida
¿Qué pensarás al verme?
mientras no oculto mi sonrisa.
Entre mis dedos caprichosos
tu perfecta figura
narciso rojo, narciso rojo.
En mis manos tu belleza
y la tierra grita
qué he acabado con una sutil vida.
Cuál tesoro te cargo
sin dejar de observar
eres el regalo que voy a ofrendar.
Imaginando su mirada
al recibirte entre sus manos
fragancia natural infinita .
¡Oh narciso!
que ha pasado
¿Acaso te he matado?
Y aquí entre mis dedos atolondrados
tus pétalos casi marchitos
reflejan mi delito.
¿Es este el precio a mi egoísmo?
narciso rojo…
Flor silvestre.
Cómo embrujo me llamaste
quizás para acabar con tu vida
y la tierra reclama justicia.
Narciso rojo, tramposo,
fui el verdugo inclemente
qué de tu hogar te ha arrebatado.
Y si la justicia me llamara
ante el estrado natural
cómo queriendo reclamar la inocencia.
Si en mis manos tu yacente cuerpo
grita justicia infinita
y mis piernas tiemblan.
A lo lejos una voz amiga
la real culpable de mi agonía,
una mujer infame qué cobró tu vida.
Y me desligo de la culpa
que no ha sido otra
que conseguir un beso de mi musa.
Y es sus ojos claros
y sus rojos labios
han traído su imagen en tus pétalos.
Narciso rojo
mujer hermosa
atrapado en un encanto.
Un pecado por amor
una tragedia proclamada
y tu tallo llora.
Miro al cielo
expiando la culpa
de tu trágico asesinato.
¡Oh narciso!
aquel rojo en tus pétalos
fue el símbolo fatal de tu destino.
Y en mis manos macabras
yacen tus anhelos
de cubrir el monte con tu fragancia.
En el viento escucho
tu sutil lamento
un llanto efímero por dentro.
Los pasos de mi ninfa
un hada descarada
se aproxima presurosa.
Y el temor latente
de tenerte en mis culpables manos
sin saber siquiera, si serás de su banal agrado.
Aroma embriagante
de un fatal delito
por una picardía o juego del destino.
Quizás fue tu destino
¡Oh narciso prohibido!
mientras tanto mi corazón está vacío.
Una mirada al cielo,
nubes rosas y también grises
quizás lloras por mi delito.
Y el susurro vuelve.
Tras de mi musa, silueta perfecta..
Danzarina…coqueta.
Tratando de mantener la vida
del delito en mis manos
irremediablemente caes en medio del llanto.
El cielo llora como suave lluvia
y desde la altura te veo
casi extinta, apaga, sombría y delicada.
Y en un beso de mi musa
por segundos te he olvidado
¡Oh narciso! ¡Oh rojo narciso!
Y entre la llovizna juguetona
mi musa traidora
corretea entre la suave hierba.
En un arranque de dolor absoluto
sobre tu cuerpo inerte
me abalanzo culpable.
Y entre mis torpes manos,
una vez más te cargo
con el corazón agonizante.
Una delicada gota de tu tallo cae
es tu sangre transparente
! Oh narciso! Flor inerte.
¿Acaso el amor provoca tanto daño?
Si es así,
¿De qué sirve ser amado?
Y aun delicado, sobre mis manos
tratando de regalar una tensa calma
sueltas tu última fragancia.
¿Qué me queda?
si no es culpa infinita
por extirparte de la tierra que te cobija.
Un patán sin conciencia
incitado por la lujuria
de conseguir un beso de la musa.
Esa mujer coqueta, pícara y traidora
qué entre brazos salta cautivadora
como si una mariposa fuera.
Y con sus alas hermosas
cual bailarina prohibida
logra desatar pasiones escondidas.
Y en un acto caprichoso
por tener su atención
te he arrebatado la vida.
¡Oh narciso!
¡Oh rojo narciso!
Quien supiera…quién supiera.
Qué tu espíritu inerte
en mi memoria resuena
imaginando tus pétalos al viento.
¡Oh culpa! Maldita culpa
arrancarte es mi pecado
por un amor insano.
Y digo insano
a los cuatro vientos
porque aquella no me quiere.
Y a sabiendas de aquello
la venero como reina
o más bien como una diosa.
Nacida de un estrella
al igual que tu pistilo
¡Oh narciso prohibido!
Coqueta, vanidosa
musa o ninfa prohibida
al igual que tu presencia.
Y en mis manos aún latente
tu presencia perfecta
casi extinto tu último suspiro.
Pétalos marchitos
¿Qué te he hecho?
¡Oh narciso oh narciso!
Si me hablaras
qué dirías
oh pérfido asesino.
Y tu voz dormida
gritando en mi interior
llora y suplica por perdón.
Que ironía de la vida
el culpable he sido yo
más imagino tu súplica y clamor.
Y en lo recóndito de mi alma negra
el vacío de tu existencia
pareciera una llama que me quema.
Dolor, solo eso he causado
y en lo alto del vasto cielo
se ha observado mi pecado.
Y en un acto de infantil cobardía
de la madre tierra te he arrancado
sintiendo una sutil alegría.
Con repudio reconozco
el placer de mi maldad
¡Oh narciso! Mi rojo narciso.
Y es que al verte tan perfecto
en mi alma ha nacido
la envidia absoluta de no poseer tu finura.
En mis labios la sonrisa
caprichosa y vanidosa
repleta de ironía.
Y a lo lejos, la musa
¿Qué haré yo contigo?
si he pecado de envidioso.
La belleza de este mundo
solo mía a de ser
y al igual que el narciso, deberás caer.
¡Oh narciso!
¿Qué me has hecho?
Pensamiento incierto.
Y en la mente, las palabras flotan,
vuelan y se mezclan
queriendo acaparar toda la belleza.
Danzarina entre la hierba
la musa coqueta
parece una flor prohibida.
Sus piernas, los pinceles
que a la tierra excita
y sus brazos, pétalos sagrados.
Vuelan en el aire
esparciendo su aroma
invitando a los mortales a disfrutar su encanto.
El deseo de mi alma
latente y desbordante
escapan de mi ser, queriendo capturarte.
¡Ay narciso! Símbolo de mi deseo
he pecado ya contigo
buscando un consuelo.
Y la musa aún esquiva
encendiendo mi pasión
me recuerda que no es mía y explota mi dolor.
Un sueño, quizás ha sido esto
y aun te conservas en la madre tierra
sublime y pequeño.
Pero el viento grita
qué el pecado consumado
se ha creado por mis manos.
Culpable, traición duradera
sigues bailando sobre la hierba
¡Ay mi musa traicionera!
Y si de tus manos desprendiera
una caricia pasajera,
y así el alma por fin ya calma.
Del corazón palpitante
queriendo escapar a tu encuentro
se detiene muerto entre tus pétalos.
¡Ay narciso! Quien diría
que te he quitado la vida
y aun conservo la sonrisa.
Y en un arranque de lujuria
observado tu belleza
descubro magia entre la hierba.
Allá dormido o casi escondido
un retoño de fragancia
¡Oh pequeño narciso!
¿Será acaso un regalo?
Que tu mismo me has dejado
Y a tu hijo en ofenda me has donado.
Y aun en mis manos tu cadáver
con pétalos llorosos
imploran y suplican qué no arranque su vida.
Caprichoso y temeroso
me inclino a su belleza
¡Oh pequeño naciente, narciso rojo!
Hijo, hermano o quien sabe
pero eres más fragante y aún más sublime
qué aquel maltrecho rojo extinto.
Con mis dedos bandidos
acaricio tu finura
Queriendo hacerte solo mío.
Y la estrella de tu centro
encendiendo una insana lujuria
me llevan nuevamente a ver a la musa.
Ambos caprichos
de esta alma enamorada
qué solo busca, clama y grita que son míos.
Y bajo el árbol verde
de frondosas ramas
me extasio de tu aroma.
Y en un clamor de la madre tierra
un rayo justiciero
sobre mi pecho cae sin remedio.
Y antes de que la luz en mi se apague
divisó a la musa danzar en tu paraje
y al narciso rojo recostado a mi lado.
Mientras el naciente, fuerte y fragante
su aroma envía como si de mí se burlarse
y se me va la vida mirando a mi delirio.
Ha acabado, la vida expira
mientras mi aliento se disipa
y al final de cuentas ninguno ha sido mío.
Mis ojos casi dormidos
sueñan con la belleza
de la que fui una infame presa.
Y la envidia tatuada
en mi mente insana
por fin se liberan de mi torturada alma.
Y a lo lejos, su risa.
La risa de mi musa
quien juega en la suave lluvia.
Y cual espejismo nocturno
sueño bailar entre sus brazos
Anhelando su aroma, niña traidora.
Y mi último respiro
observando a mi narciso.
¡Oh narciso rojo! Ya voy contigo.
Este poema nació un día observando las flores en mi jardín y sin darme cuenta, ya había escrito ciento diez versos.
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Las flores son un instrumento de inspiración constante, saludos y bendiciones.
Tiene usted mucha razón.
Gracias por su visita y apoyo 😊, feliz fin de semana.
igualmente para ti, saludos y bendiciones.
Esta publicación ha recibido el voto de Literatos, la comunidad de literatura en español en Hive y ha sido compartido en el blog de nuestra cuenta.
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Muchísimas gracias por su apoyo amigos 😊
Las flores impregnan de su olor y su belleza, los verso.
Gracias por su visita y apoyo 😊
Que bella inspiración de lo más precioso y tierno de la madre naturaleza... Te deseo éxitos... Saludos y bendiciones...❤️
Abrasoles.
Muchísimas gracias por su apresiacion y apoyo.
Tenga una feliz noche ☺️