Canasto

in Freewriters29 days ago

Se elevó en el vacío para atrapar el tres, una cifra que se hacía más remota.

En el descenso, la garganta le supo a bilis amarga, y sus músculos, rendidos, fueron solo masa ante la ley de la caída.

Los presentes con ojos cristalinos, manos sudorosas, gritos mudos, atestiguaban. El dos, paciente y siliente, torcía el ceño para recibirlo.

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