Caminaba despacio por senderos inciertos en la quietud del bosque.
No sabía a donde ir estaba como perdida buscando sus sueños.
Tal vez buscaba la melodía de bellas aves en sus conciertos, que dieran paz a su alma herida y desconsolada por lo acontecido.
Ya no estaban ellos, solo un vacío.
Todo se ha perdido.
Continúa su caminar con la mirada fija en un horizonte desconocido.
Las aves no trinaban, solo volaban de rama en rama mirando a la dama que muy triste caminaba, cuyos pasos se escuchaban en la inmensidad del bosque.
También se escuchaba el caer de sus lágrimas en el suelo que rompe el silencio, se lo lleva el viento.
Lloraba por sus hijos, por su esposo.
Todos muertos
-Tormenta ¿Por qué me arrastraste, sola, a la orilla de este bosque? Te llevaste a mis hijos, a mi esposo y con ellos mi aliento. No quiero vivir, quiero estar muerta para no recordar el naufragio en aguas que ahora están muy quietas; Última morada de mi familia muerta.
Dios dame fortaleza, dame resignación para sanar mis heridas que aún están abiertas.

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