

Todos nos damos cuenta de lo importante que es dar todo cuando te gusta algo, pero se escapa de la manos cuando estás atado a algo que no te conviene.
Llega un momento dónde ya dejamos de pensar igual, y todo lo vemos diferente, es el golpe del crecer interiormente y ya no te duelen acciones de terceros.
El cien por ciento queda dividido entre la espada y la pared y una sonrisa se congela a pesar del tiempo corto, ya dejamos de hablar de cosas normales y empezamos a fluir en el golpe de la adultez.
Vamos fluyendo de una manera cautelosa, un manantial de ideas te aparecen y dejas de manar lo que dabas antes, y llegas a ser nuevo en tu mente y en tu corazón.
«El 100 por ciento»

Tienes toda la razón.