La Monumental (Esp/Eng)

in Ecency5 days ago
Hola, mis amigos de Ecency. He venido a la Villa Panamericana para pasar el día con unos amigos. Y mientras caminaba por la avenida principal no pude dejar de recordar toda la excitación nacional que rodeó los Juegos Panamericanos de La Habana, en 1991.

Como se sabe, 1991 marcó el año de la destrucción final del llamado campo socialista (europeo) y el comienzo de la mayor crisis económica y, por ende, social y política, que viviera Cuba en el siglo XX. Sin embargo, ese mismo año el país organizó unos Juegos Panamericanos durante los cuales nuestros deportistas ganaron en el medallero a los propios Estados Unidos.

La Habana —y Santiago de Cuba —como subcede acogieron 4 519 deportistas de 39 países, que compitieron en 33 deportes entre el 2 y el 18 de agosto de 1991. Recuerdo la asombrada efervescencia de aquellos días, entre la premonición de la debacle que se venía en Europa y la fascinación porque íbamos a ser la cede de un importante evento internacional. Lo más interesante de todo fue la construcción de una villa para los deportistas.

La zona en la que se levantó buena parte de la Villa Panamericana eran campos desaprovechados a orillas del mar. Construyeron un estadio que todavía se usa para entrenamientos y una serie de edificios y hoteles a los largo de muchos km de costa. Los edificios donde se alojaron los atletas ahora es el barrio al que llamamos, como tal, Villa Panamericana.

La Monumental, la avenida que motiva este post, tiene en su centro un parque. Se ha conservado en bastante buen estado y el parque es bastante original. Tiene largos bancos de concreto, lo cual ha impedido que sean canibaleados o destruidos como se ha hecho costumbre con los bancos públicos de madera. Hay jardineras ingeniosas y pérgolas. Estas últimas están desaprovechadas, porque normalmente se las suele cubrir de plantas trepadoras que aportan sombra y santanillas —un tipo de hormiga que pica con voracidad—, y, en tiempos idos, parras.

Es una lástima que ni siquiera esta avenida, que está bastante limpia y bien cuidada, escape a la presencia de la basura sin recoger.

La estética del parque me recuerda la de los edificios del Instituto Superior de Arte (ISA), sito en el municipio Playa, por su aparente tosquedad y el uso de ladrillo visto y rasilla. Es una estética efectiva, que aporta una impresión de sencillez. Lo principal, los materiales han resultado duraderos. Por supuesto, nada es perfecto y estos bancos requerirían un trabajo de baldeo cada cierto tiempo, para mantener a raya los mohos producto de la humedad y que manchan la ropa de cualquier paseante entretenido. Menos mal que tenemos sol de sobra durante casi todo el año y por eso el daño no es mayor. Eso sí, son cómodos. En Cuba ahora está de moda crear bancos de parque —y asientos de lugares públicos en general— lo más incómodos y peligrosos para las vértebras lumbares posible.

Gracias por leer hasta aquí. Texto y fotos hechos por mí y de mi propiedad. Traducción al inglés con Deepseek.

Hello, my Ecency friends. I've come to the Pan American Village to spend the day with some friends. And while walking down the main avenue, I couldn't help but remember all the national excitement surrounding the 1991 Havana Pan American Games.

As is known, 1991 marked the year of the final destruction of the so-called (European) socialist bloc and the beginning of the greatest economic, and therefore social and political, crisis that Cuba experienced in the 20th century. However, that same year the country organized a Pan American Games during which our athletes beat the United States itself on the medal table.

Havana—and Santiago de Cuba as a sub-venue—hosted 4,519 athletes from 39 countries, who competed in 33 sports between August 2 and 18, 1991. I remember the astonished excitement of those days, between the premonition of the impending debacle in Europe and the fascination because we were going to host an important international event. The most interesting thing of all was the construction of a village for the athletes.

The area where a large part of the Pan American Village was built was unused fields by the seashore. They built a stadium that is still used for training and a series of buildings and hotels along many kilometers of coastline. The buildings where the athletes stayed are now the neighborhood we call, as such, Villa Panamericana (Pan American Village).

La Monumental, the avenue that motivates this post, has a park at its center. It has been preserved in fairly good condition and the park is quite original. It has long concrete benches, which has prevented them from being cannibalized or destroyed as has become customary with public wooden benches. There are ingenious planters and pergolas. The latter are underutilized, because they are usually covered with climbing plants that provide shade and santanillas (a type of ant that bites voraciously), and, in times gone by, grapevines.

It's a shame that not even this avenue, which is quite clean and well-kept, escapes the presence of uncollected garbage.

The park's aesthetic reminds me of that of the buildings of the Higher Institute of Art (ISA), located in the Playa municipality, due to its apparent roughness and the use of exposed brick and flat tile (rasilla). It is an effective aesthetic, which gives an impression of simplicity. The main thing is that the materials have proven durable. Of course, nothing is perfect and these benches would require pressure washing work from time to time to keep at bay the molds caused by humidity, which stain the clothes of any entertained stroller. Thank goodness we have plenty of sunshine for almost the entire year, so the damage is not greater. They are comfortable, though. In Cuba, it is now fashionable to create park benches—and seats in public places in general—as uncomfortable and dangerous for the lumbar vertebrae as possible.

Thank you for reading this far. Text and photos created and owned by me. English translation with Deepseek.