Relato: El sueño de la posada

in CELF Magazine27 days ago


Imagen editada con Canva. Fuente de la imagen: Pexels

Hace unas noches soñé que me encontraba sentada en un cubículo de la biblioteca, creo que era la Central Universitaria. En esos momentos se estaba celebrando una posada, invitando a los estudiantes y público en general a participar.

Lo primero que nos dieron de comer fueron unos platillos con ensalada. Luego repartieron unos tamales que no pude alcanzar porque mucha gente hablaba a la vez. Pronto me enfoqué en buscar un libro, el de Ana Karénina de Tólstoi. Cuando una de las profesoras me preguntó qué estaba buscando, rápidamente me sugirió que recurriera al bibliotecario para que me ayudara. Tenía dudas al respecto, pues tenía la certeza de que estaba ocupado disfrutando de la posada.

Aún así, partí en su busca. Al llegar a la entrada, vi que se había montado una tiendita en donde se vendían galletas y dulces. Uno de los asistentes, quien tenía cabellera blanca, me preguntó con amabilidad qué necesitaba; el compañero del caballero, quien estaba sentado detrás del mostrador, enseguida se puso manos a la obra.

Esperé un rato hasta que me dieron el libro y un dinero que no recuerdo haber pedido. El profesor me explicó que yo había pagado por mi plato de la posada, por lo que me entregó el cambio. Incluso me dijo, en tono de broma, que el director tenía un pésimo carácter.

No recuerdo en qué terminó mi sueño, pues al despertar me encontré de nuevo en mi hamaca, con la nariz algo tapada debido a la alergia y a punto de amanecer.

Miré el reloj de mi teléfono. Justamente las 6:03 de la mañana. “Bueno, al menos no siento frío. Mendigo clima”, musité mientras me levantaba, me quitaba el suéter, encendía la luz y empezaba a estirarme.